lunes, 12 de septiembre de 2016

CUANDO DIOS HIZO CINE SU SEUDÓNIMO FUE TARKOVSKI















Me resulta altamente sorprendente  que a un cinéfilo como yo, que ha vivido prefiriendo un cine de urgencia, lo conmueva tan hondamente un existencialista  introspectivo como Tarkovski. Pero lo cierto es que a menudo reveo "La infancia de Iván", "Solaris", "Stalker", "Nostalgia" (https://www.youtube.com/watch?v=C6_kBg3_g10), y la descomunal (cómo pudo haber hecho semejante obra?) "Andrzej Roublev".

Su filme póstumo, "El Sacrificio" se basó en la fusión de dos guiones de su autoría: "La Bruja" y "La Ofrenda".

El director ruso alguna vez confesó “soy más bien como un niño, que apenas se dedica a percibir la realidad, más que a pensarla como un adulto”.

Interiorizarse en semejante epopeya humana nos lleva a reflexionar acerca de cuánto mayor esfuerzo exigió el soporte analógico a aquellos artesanos que debían construirlo todo en forma corpórea: Armar un árbol  concebido por el realizador, incendiar dos réplicas prefabricadas de su primer hogar...

Tarkovski, rodando en Suecia, pedía a su equipo de arte montar sobre el paisaje un inexistente cerezo “blanco como la nieve”, a través de una traductora que amortiguaba su furia cuando sus asistentes no le satisfacían debidamente.

Cuenta la viuda que el hombre reconstruía una y otra vez en sus filmes la primera casa bajo los pinos y junto al mar que compartieron en Rusia, de la que debieron alejarse durante cinco años. Promediando el rodaje de la escena en que esta debía ser abrasada por las llamas… se trabó la cámara. Eso no ocurre en nuestros días, cuando tal circunstancia se resuelve mediante un paisaje virtual. Aquello fue una verdadera tragedia para Tarkovski: Era la primera línea de guión que había escrito. Pero la hizo reconstruir íntegramente en pocos días. Y la versión definitiva se rodó precautoriamente a dos cámaras, montadas una sobre el nivel de la otra. Todo el filme se apoyaba en dicha escena. Antes de pedir “cámara”, el director besó la frente del protagonista, su actor fetiche Erland Jossepson (el poeta suicida de "Nostalgia", el Nietzsche de Liliana Cavani, el marido en "Escenas de la vida conyugal" de Bergman)

En otro momento se lo escuchó manifestar en conferencia ante estudiantes: “Los directores de cine pueden dividirse en dos categorías: Quienes se dedican a reproducir el mundo que los rodea, y quienes están dispuestos a crear su propio universo. Estos últimos son los poetas. Como  Bresson, Dovzhenko, Mizoguchi, Bergman, Buñuel, Kurosawa”.


Toda la gravedad de la aventura humana se concentra en la obra de Tarkovski. Verlo definir la ecualización del color de su último filme junto al gigantesco Sven Niqvist en el lecho en que lo iba consumiendo el cáncer constituye una lección que sólo ofrecen los grandes exponentes de la especie humana.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada